INFORMACIÓN DE MENORCA
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Menorca es una encantadora isla Balear, Mediterránea, donde el aire es limpio y transparente, el blanco de sus casas se recorta sobre un cielo densamente azul.
Sus campos y ondulantes colinas ofrecen, al paso de las estaciones, ricas gamas de verdes, ocres, bermellones y dorados.
Con sus incomparables playas largas y abiertas o recónditas calas de dorada arena, sus espléndidos puertos naturales, sus enigmáticos monumentos prehistóricos, sus gentes, sus historia, su gastronomía, sus modernas instalaciones deportivas, su industria y artesanía, sus fiestas populares. . . es una isla realmente insólita.
Menorca es todo esto y mucho más . . .
Geografía
Menorca es la más oriental de las islas Baleares y la segunda en extensión con 701 Km cuadrados. Enclavada en el corazón del mediterráneo es la isla más occidental de la provincia. Menorca tiene una longitud de casi 50 Km de Este a Oeste y una anchura máxima de 17 Km de Norte a Sur.
La isla presenta dos zonas bien diferenciadas geológica y geográficamente: el norte y el sur. El Norte, llamado popularmente "tramontana", es la parte más acusadamente montañosa y agreste, sus playas osn de arena rojiza y posee paisajes de singular belleza, como el Cabo de Favaritx, punto de encuentro de un terreno adustamente pizarroso y el mar. El Sur, al que se denomina "migjorn", es mucho más suave y se caracteriza por su tierra rojiza, que formando una meseta termina en altos acantilados costeros, acantilados hendidos por apacibles barrancos cubiertos de pinos y vegetación, que desembocan en magníficas calas de arena dorada.
Podemos afirmar que Menorca presenta un perfil globalmente ondulado en el que se alternan pequeñas y suaves colinas, con fértiles vallles, como puede apreciarse desde Monte Toro, el punto más elevado de la isla con sus 357 mts, desde cuya cumbre puede contemplarse buena parte de la geografía de la isla.
Otra de las características de Menorca, esencial en su paisaje, se debe a la mano del hombre aunque, con el paso de los siglos, haya acabado por integrarse en la naturaleza. Se trata de la meticulosa e interminable división de la geografía rural por medio de perfectas e ingeniosas paredes de piedra seca, que a modo de cercas, rodean porciones de tierra denominadas "tanques". A título de curiosidad: la maravillosa y laberíntica urdimbre de los cercados de pared seca de Menorca, puesta en hilera, alcanzaría según la sabiduría popular los 15.000 Km.
Una somera descripción de la isla no sería ajustada a la realidad si no tuviera en cuenta uno de sus aspectos más característicos, esenciales además en su historia y que el mar configura: sus magníficos puertos naturales como Maó, Fornells y Ciutadella.
De su perfil costero conviene destacar lugares de gran belleza como Es Grau, junto a cuya bahía se encuentra la albufera que es una importante reserva natural; la Isla d'en Colom, la rotunda y perfecta concha de Arenal d'en Castell, la bahía de Addaia, Sanitja junto al Cabo de Cavallería o, ya en la costa sur, rincones como Cala Macarella, Cala Turqueta, Cala Mitjana, Cala Galdana, Trebaluger o Cales Coves.
Menorca es una isla legendaria, de alma remota y de vieja historia.
Durante generaciones y generaciones, Menorca abierta al mar que la rodea, se ha enriquecido con sucesivos sistemas de vida fruto de las influencias exteriores que aportaron otros pueblos, otras culturas que durante siglos o, simplemente durante años, se asentaron en la isla. Fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, árabes, normandos, almohades, catalanes, turcos, ingleses y franceses, completan el mosaico de culturas cuyos rastros no es difícil encontrar en la arquitectura, la toponimia, la gastronomía o el folklore, lo que da a Menorca una especial personalidad, que la diferencia del resto de las Baleares.
Sobre la geografía insular se ha desarrollado una prehistoria y una historia riquísima, incluso de una intensidad que a primera vista, incluso de una intensidad que a primera vista, parece impropia para una isla de tan reducidas dimensiones. Posiblemente las razones haya que buscarlas en la posición estratégica de Menorca, en el centro del Mediterráneo occidental, lo que ha permitido que sirviera de puerto de escala y refugio de los pueblos navegantes desde los albores de la humanidad.
El primer libro de arqueológia publicado en España fué escrito por un menorquín: Joan Ramis publicó en 1818 un estudio sobre las "antigüedades célticas encontradas en Menorca hasta el siglo V de nuestra era". Ciertamente el amplio campo de estudio arqueológico que Menorca ofrece es inmenso. Nuestra prehistoria ofrece una abundancia inusitada de huellas y vestigio. Los expertos han catalogado más de 1.000 monumentos de interés, por lo que Mernoca es llamada "Museo al aire libre".
Si hacemos un breve apunte histórico deberemos comenzarlo en el año 3.000 a. de C. el denomidado período arcaico, del que se han analizado restos. Dando un salto de mil años, en el 2.000 a. de C., Menorca se convierte en el lugar de paso hacia la península ibérica.
En la isla viven recolectores de frutas y cazadores, gente pacífica; es el período llamado pre-talayótico de Menorca, la humanidad iniciaba la Edad de Bronce.
Una de las características esenciales de los poblados pre-talayóticos, es la ausencia de defensas, lo que según los investigadores indica que se trataba de una sociedad pacífica, alejada de los conflictos bélicos que más tarde se sucederían.
Tres pueblos de la antigüedad: fenicios, griegos y cartagineses, entre los años 1.400 y 300 a. de C., frecuentan los puertos de Menorca coincidiendo con la época de mayor esplendor de la cultura megalítica. Durante estos años se erigen los primeros talayots, esas grandes torres circulares, cuya finalidad parece que era la de poder vigilar el entorno. En la misma época se levantan las navetas, uno de los monumentos megalíticos más antiguos y que deben su nombre a su forma que recuerda la de una nave invertida y que fueron utilizadas primero como habitación y más tarde como lugar de enterramiento. Sin embargo el monumento que más especulaciones y teorías ha levantado es, sin duda, la taula cuyo simbolismo y utilidad exacta se nos escapa todavía. La taula formada por dos enormes lajas de puedra rectangulares, de las que la mayor se hunde en tierra y sobre la que descansa, en perfecto equilibrio, otra en posición horizontal formando una gran "T", ha sido comparada con la "Tau" sagrada de la India. Los arqueólogos discuten aún su finalidad, unos la creen templos astrales de religión ibérica, otros opinan que son altares de sacrificio, algunos le asignan una función de pilastra central de un edificio, incluso hay quien cree que era símbolo para celebrar ritos heliolátricos. Lo cierto es que el misterio de la taula persiste todavía.
Prehistoria
Dice una leyenda que Anibal nació en Menorca, lo que si es cierto es que losmenorquines formaban parte importante del ejército cartaginés, hasta que en el año 123 a. de C., el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo llegó a la isla, recubriendo sus naves de cuero para evitar el daño que podían producir las certeras piedras que lanzaban los isleños. Quinto Cecilio Metelo puso a Menorca bajo el dominio del imperio de Roma y Maó se convirtió en municipio (Municipium Flavianum Magontanum) y la isla vivió una etapa de paz hasta la conquista de Menorca por el vándalo Genserico, quien la incorpora a su reino noteafricano hecho que produce una etapa de aislamiento y decadencia. Era el año 427 de nuestra era.
Gastronomía
Resulta poco menos que imposible conocer realmente un pueblo si no se conoce una parte esencial de su cultura: su cocina. Por ello aventurarse por los sabrosos vericuetos de la gastronomía menorquina, puede convertirse eun un reto tan delicioso como gratificante.
Los Pueblos
Administrativamente Menorca, que pertenece a la Comunidad Autónoma de les Illes Balears, está dividida en ocho municipios: Maó, Ciutadella, Alaior, Es Mercadal, Ferreries, Es Castell, Sant Lluis y Es Migjorn. Existen además algunos pequeños núcleos urbanos como Fornells, Sant Climent y Llucmaçanes.
Un paseo por sus calles y plazas, acercarse al corazón de la Menorca cotidiana y urbana, puede convertirse para el viajero en una agradable experiencia y oportunidad para descubrir interesantes características de nuestra arquitectura, de nuestra forma de vida, como las ventanas de guillotina o los miradores -boinders- de clara influencia británica, la sencilla discreción de sus casas populares o la prestancia de las casas señoriales...
Maó:
Actual capital de la isla, es un importante centro comercial e industrial. A parte de su arquitectura, ferias, fiestas y festivales, que le dan un aire cosmopolita y tradicional, el protagonista indiscutible de Maó es su extraordinario puerto natural, el puerto que hiciera exclamar al almirante Andrea Doria: "julio, agosto y Mahón, lso mejores puertos del Mediterráneo son".
Ciutadella:
En la zona más occidental de la isla se halla enclavada Ciutadella, incomparable conjunto urbano que mereció ser declarado monumento histórico-artístico nacional, sede episcopal y su capital hasta el siglo XVIII. Su puerto es punto de cita para yates y embarcaciones de recreo. Ciutadella es hoy un importante centro industrial donde se produce calzado de gran calidad y diseño.
Alaior:
Junto a la carretera general y sobre una colina se encuentra Alaior, villa fundada en el año 1.304, muy conocida por su prestigiosa industria de calzado, helados y quesos.
Mercadal:
En el centro geográfico de la isla, al pie de Monte Toro, se encuentra Mercadal donde se producen los más afamados y sabrosos productos de la repostería tradicional.
Ferreries:
Al abrigo de S'Enclusa y Son Telm se encuentra Ferreries que presume y con razón, de poseer una de las más bellas playas del Mediterráneo: Cala Galdana.
Es Castell:
En la punta más oriental de Menorca se encuentra Es Castell, la primera población española que recibe los rayos del sol. Cales Fonts y Cala Corb son dos parajes de visita inexcusable en las cálidas noches de verano.
Sant Lluís:
Blanquísimo pueblo en el que destacan el perfil de sus antiguos molinos. Su término municipal tiene lugares de belleza como el caserío de Torret.
Migjorn:
De paso hacia las magníficas playas de Santo Tomás o Binigaus, encontrará el viajero el pueblecito de Es Migjorn, conocido también como Sant Cristobal.
Fornells: Pueblo de pescadores asomado a la bahía del mismo nombre. Fornells es una agrupación de blanquísimas casas junto a su iglesis. Famoso entre los gastrónomos por la "caldereta de langosta".
La Industria
Tanto la bisutería como el calzado son dos importantes y prestigiosas industrias de Menorca, sobre cuyo origen vale la pena hacer un breve comentario.
Está claro que las épocas de mayor aislamiento de Menorca se corresponden con períodos de decadencia y que, por el contratio, las rupturas de la insularidad posibilitan etapas más activas y próperas de la economía menorquina.
El siglo XVIII, motivada por las distintas dominaciones de la isla, propicia una apertura comercial y cultural. Los hechos económicos y políticos de dicho siglo producen, entre otras cosas, un aumento demográfico, la pontenciación de la agricultura y ganadería, el florecimiento del comercio marítimo y, como consecuencia, un incremento del consumo insular, lo que motiva el inicio de la industria naval y de la platería.
En 1.784 se habían ya censado 21 plateros en Menorca, cuyo origen más remoto habría que buscar, posiblemente, en una artesanía judía de la joyería. Existían el mismo año ciento cincuenta zapateros y cincuenta aprendices dedicados a la confección de calzado para la nobleza, menestrales pudientes y campesinos acomodados.
A pesar de sucesivos y graves vaivenes de la economía insular, a mitad del siglo XIX se producen dos hechos relevantes relacionados, posiblemente, con el esfuerzo industrial dirigido al abastecimiento de las colonias españolas: la aparición de talleres familiares artesanos y una especialización comercial.
En 1.861, a su regreso de los Estados Unidos y Cuba, un pionero de la industria del calzado introdujo la primera máquina, en Ciutadella, y con ella ponía la primera piedra de una nueva técnica industrial. Pocos años más tarde se alcanzaría el éxito con el calzado al poner las bases de su racionalización y comercialización. El éxito fue tal que se estima que, a finales del siglo XIX, un 40% de las familias de Menorca vivían del calzado.
Por otro lado, también a mediados del siglo XIX, nacían los primeros talleres de fabricación de monederos de plata. En un sólo año de Menorca importaría hasta 15.000 kilos de plata para sus necesidades productivas. Sería en 1.911 cuando se abrió la primera industria fabril de porta monedas de plata.
De la estructura artesanal de los siglos XVIII y XIX, nacería a mediados del presente siglo, la actual y afamada industria menorquina, conocida internacionalmente y legítimo orgullo de los menorquines.
La vitalidad y vigencia de nuestra industria queda demostrada, por ejemplo, en las ferias internacionales de bisutería y objetos de regalo que se celebran en Menorca cada año.
Menorca es, en definitiva, el lugar idóneo para realizar buenas compras no sólo de calzado, artículos de piel y bisutería, sino también de otros atractivos y magníficos productos como cerámica, muebles, helados -conocidos internacionalmente-, dulces típicos o deliciosos embutidos como la "carn i xua" y la "sobrasada".
Las Fiestas
Las fiestas populares de Menorca están vivas. En nuestra isla, afortunadamente, no se ha dado lo que por desgracia ocurre en otros pueblos en que víctimas del plástico y la vorágine, sus fiestas más tradicionales y auténtica se debaten entre la adulteración, la fosilización o, peor aún, su extinción.
En Menorca sus fiestas son una manera lúdica de medir el paso del tiemp. Finalizadas las de un año se sueña y prepara las del siguiente. Nuestras fiestas tradicionales, en la que caballos y jinetes son protagonistas indiscutibles, son un vehículo de comunicación social, al tiempo que un acto de respeto, de reafirmaión, en las propias raíces.
Protocolos y costrumbres se mezclan mientras los caballos, ricamente enjaezados, saltan entre la alegría de la población y los jinetes -caixers-, haciendo gala de su maestría, saludan elevando al aire su bicornio mientras sujetan las bridas de su fogosa montura.
Sant Joan en Ciutadella conserva hasta el límite protocolos y tradición de sus fiestas únicas e incomparables. Tras las de Ciutadella, que se celebran el mes de junio, las fiestas del resto de los pueblos se diseminan a lo largo del verano para terminar, entrando ya septiembre, en las de Maó.